Desde el inicio de la siembra, la germinación fue notablemente más rápida y uniforme, lo que permitió observar un crecimiento parejo y vigoroso en el cultivo. Este efecto fue especialmente visible en el maíz, donde las plantas mostraron una fortaleza y vitalidad destacadas gracias al uso del inoculante Agroser.
“Soy de las personas que no le niego nada al maíz, nada a la siembra. Todo este proceso lo hago pensando en obtener una buena cosecha que realmente sea rentable”, comenta Mayra Serrano, convencida de que la tecnología aplicada al campo es una aliada clave para el éxito del productor.
Con este resultado, queda demostrado que el uso de bioinsumos innovadores no solo representa una mejora en los procesos agrícolas, sino también una herramienta práctica y confiable para garantizar cosechas más productivas y sostenibles. Agroser reafirma así su compromiso de estar junto al productor, aportando soluciones que hacen la diferencia en cada etapa del cultivo.